Rosácea, dermatitis seborreica y atopia

La rosácea, la dermatitis seborreica y la dermatitis atópica son afecciones distintas que comparten un mismo origen: una barrera cutánea debilitada que responde en exceso a los estímulos externos. La rosácea se reconoce por un enrojecimiento persistente en el centro del rostro; la dermatitis seborreica, por la descamación en las zonas más grasas; la atópica, por una sequedad intensa que cursa con picor.

La dermocosmética adecuada ayuda a reparar la barrera y a reducir la reactividad. En nuestro servicio de dermoanálisis 360 valoramos tu piel antes de proponerte una rutina.

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